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Actividades deportivas:

Actividades acuáticas: las aguas arousanas son perfectas para practicar deportes acuáticos. La tranquilidad del agua de la ría convierte las playas de Vilagarcía en un lugar perfecto para practicar deportes como el piragüismo, la vela (el Centro de Tecnificación Gallego de Vela se encuentra aquí) o el kayak, pero también para realizar uno de los deportes más completos: la natación. Además, durante el verano se desarrollan competiciones como la "Travesía a nado de Vilaxoán" y la "Travesía a nado do Porto de Vilagarcía", a las que acuden decenas de participantes de toda Galicia. Actividades deportivas como el bodyboard, el surf y sus variantes (paddle surf, kitesurf y windsurf) también se pueden practicar en la playa de A Lanzada, en Sanxenxo. 

Practicar actividades acuáticas en Vilagarcía, cerca del Hotel Castelao

Senderismo: la riqueza natural y paisajística del municipio de Vilagarcía de Arousa es tan grande que bien merece un recorrido a pie para disfrutar de sus valles, mares y ríos. El Hotel Castelao se encuentra a pocos kilómetros del Monte de Xiabre y Lobeira, por el cuál se pueden realizar diversas rutas con recorridos de diferente longitud y dificultad. Además, los municipios cercanos a la ciudad están repletos de rutas de senderismo como la Ruta de la Piedra y del Agua en Ribadumia y Meis o la Ruta de Vino de las Rías Baixas, donde podrás observar la esencia de esta tierra vinícola.  

Otras actividades deportivas: en Vilagarcía también encontramos distintas empresas encargadas de ofrecer el servicio necesario para desarrollar otras actividades como el paintball o el pádel. 

Playas:

A escasos metros del Hotel Castelao encontramos la Playa de La Concha-Compostela, un gran arenal situado en el centro de la ciudad. La playa de La Compostela goza de la bandera azul que acredita la calidad de sus aguas y cuenta con todos los servicios necesarios para disfrutar de unas vacaciones cerca del mar: baños, kioscos, restaurantes, personal de salvamento, zona de comedero, parques.... Además de un precioso paseo marítimo de 2km que conecta con la encantandora parroquia de Carril, conocida mundialmente por la calidad de sus almejas. Precisamente a pie de playa se puede observar la increíble labor de las mariscadoras y la división de las parcelas donde se cría este exquisito marisco. Sin irnos de Vilagarcía, también podemos disfrutar de las playas de la parrroquia marinera de Vilaxoán, situada a poco más de 1km del centro de la ciudad. 

A pocos kilómetros de Vilagarcía también encontramos hermosas playas que lucen bandera azul. En Vilanova encontramos Las Sinas, mientras que en la Isla de Arousa disponemos de numerosas playas y calas, como la de Carreirón, rodeada por un increíble Parque Natural. Pero si lo que queremos es disfrutar de las mejores playas de España es imprescindible una visita a O GroveSanxenxo, situados a 30km de Vilagarcía. Conocida como la marbella gallega, su conexión por autovía con Vilagarcía de Arousa es muy buena, pudiendo gozar de playas como La Lanzada o La Toja sin pagar los elevados precios del destino turístico elegido por personalidades como Amancio Ortega o los propios Reyes de España.  y disfrutando de las comodidas que te ofrece la octava ciudad más grande Galicia. Las playas más sonadas de esta zona son Silgar, A Lanzada, Areas, Baltar, Canelas y Montalvo. 
 

A Lanzada es la principal playa de Sanxenxo

Otras de las playas más visitadas en los meses estivales son Baltar y Canelas, presidiendo la zona urbana y semiurbana de Portonovo, respectivamente. Así, 400 metros de largo y tranquilas aguas constituyen las principales particularidades de la última. En contraposición, y con una extensión de 650 metros, su apertura al mar confiere a Baltar un elevado oleaje y vientos moderados que contribuyen a la formación de sus dunas. Pese a la antítesis de sus características, ambas cuentan con servicios de socorrismo y hostelería diversa que garantizan todo tipo de comodidades. En el caso de Baltar, su localización propicia, además, la celebración de las fiestas patronales de la parroquia.

Terminando por Montalvo, sus principales atractivos son su sistema dunar, su pinar (magnífica opción para la realización de comidas y meriendas campestres y resguardadas del sol y las altas temperaturas) y Punta Montalvo, un precioso mirador natural cuyos 57 metros de altitud sobre el nivel del mar posibilitan la visualización de la ría de Pontevedra.

De menor afluencia y con servicios más limitados, pero igualmente espectaculares, no debemos olvidar el resto de playas que completan el litoral de Sanxenxo: Agra, A Granxa, A Lapa, Areas Gordas, A Nosa Señora, Barreiros, Caneliñas, Carabuxeira, Chanca, Da Cruz, Do Bao, Dos Barcos, Dos Mortos, Espiñeira, Fianteira, Fontenla, Foxos , Grileira, Lavapanos, Maciñeiras, Major, Nanín, Pampaído, Panadeira, Paxariñas, Peralto, Pociñas, Ponte do Bao, Pragueira, Santa Mariña y Sequiña. Caso a parte, especial mención merece el arenal de Bascuas. En un entorno únicamente poblado por el cuerpo de socorrismo, supone la única opción nudista de las 37 playas existentes.

Excursiones:

-Paseo en barco kayak por la ría de Arousa.
-Paseos y rutas de senderismo como la Ruta de la Piedra y del Agua en Ribadumia y Meis (a 7 km).
-Vistas panorámicas desde el Mirador de Lobeira (Vilagarcía de Arousa) y desde el Mirador del Monte (Isla de Arousa).
- Excursión a la Islas Ons o Cíes: visita las playas más paradisíacas y viaja en barco desde Sanxenxo. 
-Visita a lugares próximos como Carril, Vilanova de Arousa, Cambados, O Grove, La Toja, Sanxenxo, Pontevedra, Combarro. Pueblos marineros y tranquilos que le proporcionaran la tranquilad y sosiego para su descanso.
- Visita a las principales ciudades gallegas: Vilagarcía tiene una ubicación privilegiada en el eje costero y está muy bien comunicada en tren con todas las ciudades gallegas situadas en la costa.Hacia el norte tenemos Santiago de Compostela (20 minutos) y A Coruña (50 minutos), mientras que hacia el sur tenemos Pontevedra (14 minutos) y Vigo (30 minutos). 


Turismo


Junto con todas las propuestas anteriores, podrás completar tu escapada a Vilagarcía con visitas al histórico Pazo de Rubianes, único señorío de Galicia, o a la bodega de Martín Códax, donde se puede disfrutar de una cata de sus afamados vinos. Pero sin lugar a dudas no puedes perderte una visita a la joya de la corona de Vilagarcía: la Isla de Cortegada, un entorno ideal de impresionante belleza. 
 

Cortegada, la joya de la Corona

En su interior alberga el mayor bosque de laureles de toda Europa y una historia de intereses palaciegos y empresariales que han hecho de Cortegada una de las islas con más encanto de Galicia. Su historia se remonta a finales del siglo XIX cuando Vilagarcía aspiraba a ser el epicentro económico de las Rías Baixas y cuando convertirse en el eje turístico a nivel nacional era el objetivo de los empresarios de la zona. 

Cortegada era, en la década de 1880, hogar de una veintena de familias y una isla en la que tenían poder los señores del Pazo da Golpilleira y la propia Iglesia. Escollos todos ellos que no importaron a un grupo de empresarios que iniciaron en 1884 los primeros movimientos para que fuese en Arousa donde el rey Alfonso XII (y a más tarde Alfonso XIII) contase con su residencia de verano. Lo que inicialmente parecía una mera quimera pronto empezó a ganar en forma. Políticos y hombres de negocios empezaron a mover los hilos para conseguir adquirir Cortegada para la Corona y poner así a disposición del monarca los terrenos necesarios para dar vida a su palacete estival. La idea no surgía de la nada, sino que se alimentó con al menos dos visitas reales a Vilagarcía aumentando así la ilusión en la calle y, por supuesto, en los despachos.

                    Cortegada, visita obligada en Vilagarcia   Cortegada, la joya de La Corona de Vilagarcía

El primer documento de cesión llegaba en el año 1907, pero caía en saco roto. Ni todos los propietarios habían firmado (faltaban 11 de los 1193) ni la titularidad sobre la isla estaba clara. Motivo más que suficiente para que Alfonso XIII diese un paso atrás. La operación, que auguraba una mejora considerable en las infraestructuras en una zona muy castigada, estaba en el aire. Paralelamente, Miramar en Santander sumaba puntos para sacarle el puesto a Cortegada. Sin embargo la tesón de aquellos que habían creído desde el primer momento en convertirse en la “joya de la Corona” continuaba su marcha. El punto de contraste con los trámites puramente administrativos y económicos lo pusieron los vecinos de Cortegada que, con lágrimas de emoción, entregaban las llaves de sus casas en el año 1908 para ser reubicados en Carril. Una isla que los había visto nacer y a la que ya no volverían.

El documento definitivo de cesión, fechado en el año 1910 marcaría un antes y un después en la historia de Cortegada. Sí, Alfonso XIII se quedaba con toda la titularidad de la isla, pero renunciaba también a ejecutar en sus entrañas el ansiado palacete frustrando así una pretensión arousana que duró décadas.

Los años oscuros de la Dictadura dejaron solitaria y sin pretensiones al islote arousano y su titularidad pasó de generación en generación hasta llegar a las manos de Juan de Borbón (padre de Juan Carlos I). Poco apego sentía el que luego fue conde por un enclave que no había visitado jamás y probablemente fue esto, aparte de la situación económica, lo que lo llevó a venderlo por 60 millones pesetas de la época (1978) a una inmobiliaria poniendo a Cortegada en el punto de mira de los especuladores. De hecho se llegó a hablar de construir en su interior una urbanización con 800 viviendas. Afortunadamente, no fue así. La misma tesón que a principios de siglo se había mostrado para que Cortegada fuese residencia real se mostró ahora para evitar, por todos los medios, que se convirtiese en un paraíso “para ricos”.

La lucha en la calle y en varios frentes duró décadas bajo la premisa de devolverle “al pueblo lo que es del pueblo”. No fue hasta el año 2007 cuando este sueño se hizo realidad. La Xunta abonaba los 1,8 millones de euros que devolvían la isla a las manos de quienes siempre la respetaron, los carrilexos. Hoy, dormida en el corazón de la Ría, es uno de los enclaves turísticos con mayor empuje de las Rías Baixas. Las piedras de las antiguas casas y de la capilla que todavía hoy pueden verse en sus inmediaciones son el vago recuerdo de lo que pudo ser y no fue. Eso sí, aunque no real, es la joya turística por excelencia de Vilagarcía.

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